Brasil rompió las maldiciones y conquistó el oro en el fútbol de Rio

Brasil rompió las maldiciones y conquistó el oro en el fútbol de Rio

Ni Alemania ni dos maldiciones históricas fueron capaces de parar a la nueva Brasil de Neymar. Tras un partido dramático, decidido en la tanda de penaltis, la canarinha venció a Alemania, ganó el inédito oro olímpico y enterró para siempre y de manera catártica los fantasmas del Maracanazo y de las derrotas en las finales olímpicas 1984, 1988 y 2012.

Fue un partido de infarto. La disciplina táctica contra el arte. El cliché hecho realidad en un encuentro equilibrado hasta los pequeños detalles. Tensión y emoción alimentada por la grada, que con 65.000 mil camisetas amarillas dio un espectáculo como hace mucho no se veía en el mítico Maracaná.

En el campo se vio una Brasil diferente a la de los últimos años, menos pragmática y más creativa, apostando por el talento de sus artistas. El cuarteto de delanteros formado por Neymar, Luan, Gabriel Jesus y Gabigol buscó siempre el gol, con un juego agresivo, vertical, pero sin lograr transponer la muralla alemana.

La apuesta alemana era a la contra, con Gnabry y Brandt de extremos, incansables entre la presión defensiva y la creación de jugadas en ataque. Con menos posesión, los alemanes metieron tres balones al palo sólo en la primera parte.

Brasil necesitó una genialidad de Neymar para inaugurar el marcador. El delantero del Barcelona sufrió una falta en la frontal del área que él mismo convirtió en un golazo, a la escuadra derecha de Horn.

La presión alemana aumentó tras el gol brasileño y siguió creciendo en la segunda parte, principalmente en la salida del balón. Fue así que salió el gol de empate, con Toljan robando el balón de Walace y centrando a Meyer que, sólo en la frontal del área, finalizó de primera a la derecha del portero brasileño. Fue el primer gol que la canarinha encajó en esto Juegos Olímpicos.

El partido se fue a la prórroga, con presión brasileña y Alemania aguantó como pudo. Tanda de penaltis sin sustos, hasta que Nils Petersen, el quinto alemán, tiró a media altura a la izquierda de Weverton, que paró para delirio de la grada.

Neymar, con ‘paradinha’, hizo explotar el Maracaná en éxtasis. Marcó por la escuadra y se desplomó al suelo a llorar. Brasil gana y sella definitivamente la paz con la grada. Es el primer paso para comenzar a recuperar el respeto y la autoestima perdidos tras dos años para olvidar.

Con la llegada de Tite a mando de la absoluta y la nueva generación liderada por los Gabrieles y Luan, la ‘verde e amarela’ vuelve a ser grande. Vuelve al lugar de donde nunca debería de haber salido.

FUENTE: Diario AS.

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